jueves, 12 de junio de 2008

SOBRE UNA ORDEN DE URIBE EMITIDA POR CHÁVEZ Y OTROS DESATINOS

Por: Dax Toscano
Fuente: www.insurgente.org (12.06.08)

El presidente Hugo Chávez Frías ha demostrado a lo largo de su permanencia en el gobierno mantener una postura consecuente con los intereses de los sectores populares en Venezuela; de igual manera su discurso y sus acciones contra el imperialismo yanqui han sido frontales. Chávez ha expresado de palabra y con hechos concretos su solidaridad internacionalista con los pueblos latinoamericanos, aunque muchas acciones lamentablemente se hayan canalizado a través de los gobiernos de la región y no a través del trabajo directo con organizaciones revolucionarias y progresistas latinoamericanas. Pese a lo expuesto, el presidente Chávez, principalmente a partir de la derrota sufrida en el referéndum realizado el pasado 2 de diciembre de 2007 para decidir sobre un cambio constitucional propuesto principalmente por él, cuyo objetivo fundamental era el de dar mayor poder al pueblo y posibilitar la aceleración de los cambios revolucionarios en la Patria de Bolívar, ha asumido en varias ocasiones actitudes, materializadas a través de su palabra, que contradicen su constante prédica por la construcción del socialismo, la lucha antiimperialista y la defensa de los intereses del pueblo pobre venezolano. Por lo expuesto es necesario hacer algunas precisiones:

1. Es evidente que el presidente Chávez se encuentra secuestrado por el aparato burocrático que le rodea. Hay un cambio rotundo en la conducta del líder de la revolución bolivariana. Su praxis lo demuestra. Ya no existe un contacto directo con el pueblo. Las apariciones públicas se hacen en las grandes concentraciones, bastante desgastadas, en coliseos o avenidas donde el pueblo escucha pasivamente los discursos de Chávez. El contacto directo con la gente, con la clase trabajadora no se da. Los grupos cercanos al presidente son los burócratas oportunistas disfrazados de bolivarianos y, ahora, también de socialistas. Son los reformistas, representantes del llamado socialismo del siglo XXI, cuerpo de ideas elaboradas por el señor Heinz Dieterich, personaje clave en el estancamiento de la revolución venezolana y latinoamericana que a toda costa ha pretendido evitar que la clase obrera asuma el control real del proceso revolucionario.

2. Esa desvinculación de las bases que conforman el movimiento revolucionario bolivariano es una de las causas para que Chávez no encuentre llevar por el rumbo adecuado la revolución y la tan mentada construcción del socialismo. Hay que resaltar en este contexto como un elemento importante el proyecto de construcción de un partido de masas. Sin embargo, ese partido debe tener un cuerpo de principios teóricos coherentes que permitan llevar adelante, en la práctica y a través de una lucha permanente, la toma del poder para construir la sociedad socialista. Si ese partido está conformado y estructurado de la misma manera que lo está el Estado o el gobierno, si no se desburocratiza en primer lugar, no llegará a constituirse en la vanguardia de la revolución. Si la organización revolucionaria no plantea la destrucción del viejo orden capitalista, si habla de la conciliación de clases y, por tanto, no lucha para afectar los intereses de la oligarquía y del imperialismo, no avanzará en absoluto en su consolidación como partido revolucionario.

3. El aislamiento del pueblo ha hecho que Chávez no comprenda la dimensión de las exigencias populares, de las bases revolucionarias, llegando incluso a acusar a esos sectores de ser los responsables de la derrota en el referéndum de diciembre de 2007. Tal vez por su malestar no se dio cuenta de que los verdaderos culpables, más allá de que el imperialismo yanqui, la CIA, la oposición fascista y falsimedia hayan llevado adelante una poderosa campaña de terrorismo económico y mediático en contra de su gobierno, fueron sus ministros, sus asesores y personajes serviles que trabajan en el gobierno. También hay que decir con claridad que Chávez está envanecido, lo cual le ha llevado a mantener una ceguera frente a lo evidente. El pueblo exige profundizar la revolución y Chávez respondió con que es necesario bajar la marcha del proceso de cambios. Ha sido Chávez el que no ha comprendido las exigencias del pueblo y el que no se ha colocado a la altura de las circunstancias.

4. Ceguera, vanidad, irreflexión, mal asesoramiento pueden ser los elementos que hicieron que Chávez lanzara declaraciones absurdas contra los que, a decir de él, son extremistas por querer acabar con la gran propiedad privada. Chávez, en vez de avanzar políticamente, retrocedió a su antigua postura de defensa de la tercera vía que es lo que representa realmente el famoso socialismo del siglo XXI. Pretender llevar adelante la conciliación de clases ha sido uno de los más graves errores del líder bolivariano, lo cual le ha dado más fuerza a la derecha. Chávez debería estar claro que donde existe la gran propiedad privada, principalmente sobre la banca, sobre la tierra y las industrias básicas y de servicios, hay explotación social. Mientras Chávez hacia esas declaraciones, la oligarquía venezolana, en obediencia a los planes del imperialismo yanqui, continuaba, y lo sigue haciendo, con la especulación de productos y el desabastecimiento de los alimentos en los mercados. Esos son los empresarios y capitalistas honestos de los que habla Chávez. Tan equivocada fue su postura que en un escenario donde estaban reunidos los sectores comprometidos con la revolución, el pueblo indignado ante el primer revés electoral del chavismo empezó a lanzar acusaciones e insultos contra la burocracia de camiseta y boina roja, ante lo cual Chávez enojado empezó a reprenderles, en vez de escuchar la voz del pueblo.

5. El colmo del absurdo se dio cuando el presidente Hugo Chávez, ingenuamente, concedía la amnistía un grupo de golpistas que fueron los responsables directos de las muertes, asesinatos de varias personas en abril de 2002. ¿Lo hizo como un signo de buena voluntad? O ¿cómo signo de debilidad? Sea cual sea la razón, Chávez, una vez más, beneficiaba con esa medida a los sectores de la oposición fascista y dejaba de lado a las familias de las víctimas de Puente Llaguno, de la avenida Baralt, lo cual, incluso, significó un agravio a la memoria de Danilo Anderson. Chávez debe recordar que el que no aprende de la historia está condenado a repetirla. La lucha es por el poder, no solo por el gobierno; y en esa lucha la oligarquía y el imperialismo utilizará todos los medios a su alcance para mantener el orden establecido. Chávez en su ingenuidad puede creer que su moderación hará que ellos se moderen; pero ellos, en cambio, lo tomarán como signo de debilidad y empezarán a golpear con más fuerza.

6. A nivel internacional también Chávez se ha mostrado incoherente. Primero lanza ataques contundentes contra el narcoparamilitar de Uribe, para luego terminar dándose la mano y riendo con el genocida del pueblo colombiano en la Cumbre de Río celebrada en República Dominicana. El presidente Chávez debe ser consistente tanto con lo que dice como con lo que hace. No debe actuar de acuerdo a cómo quiere falsimedia que lo haga es decir un moderado, un personaje políticamente correcto.

7. El show no ha culminado. Luego de otros rounds entre Chávez y sus diplomáticos contra el fascista colombiano, en los que los insultos y acusaciones iban y venían, principalmente tras el circo montado por las computadoras supuestamente de propiedad del comandante Raúl Reyes y el informe de Interpol, el presidente venezolano, consciente o inconscientemente, una vez más dio muestras de querer congraciarse con su homólogo colombiano, ésta vez dando disposiciones a las FARC-EP con un discurso que ni el propio Uribe lo hubiese hecho tan bien: “liberen a los prisioneros a cambio de nada”, “dejen la lucha armada, eso ya pasó a la historia”, “ustedes son la excusa para los ataques de EEUU en la región”. Parece que Chávez no ha leído la carta de Simón Trinidad, prisionero político del imperio, en la que cita a Nelson Mandela que dice que “la forma de lucha no la determinan los oprimidos, sino los opresores”. El presidente Chávez debe darse cuenta que no son las FARC-EP las que quieren seguir levantadas en armas porque están obsesionadas con ese tipo de lucha. Es el estado colombiano el que a través de la práctica de la violencia institucionalizada, obliga a los revolucionarios a defenderse y combatir legítimamente con las armas al poder opresor.

8. Clausewitz dijo que la guerra no es otra cosa que la continuación de la política por otros medios. Las FARC-EP son una organización político-militar, no sólo militar. Parece que Chávez no quiere hacer memoria que cuando las guerrillas aceptaron negociar la paz e incluso participar en los procesos electorales de la democracia burguesa colombiana, fueron asesinados 5000 miembros de la Unión Patriótica. ¿Qué pasaría ahora si los guerrilleros llegaran a desmovilizarse? Acaso no es una lección lo que sucedió con el M-19. No es una enseñanza lo que aconteció con los guerrilleros en Guatemala y El Salvador. Los paramilitares estarían gustosos de dar muerte a sus enemigos desarmados. Chávez pide que las FARC-EP acaben con la lucha armada sin darse cuenta que los que tienen el poder podrán seguir haciendo uso de la violencia sin que los otros tengan capacidad de respuesta. Es un absurdo pedir que se acabe con una estructura organizativa popular creada en base a sudor, sacrificio, dolor y muerte. De igual manera es una ingenuidad pensar que las FARC-EP deben desmovilizarse para luego alcanzar espacios políticos dentro del orden burgués. Eso lo hicieron los guerrilleros del M-19 como Carlos Pizarro o Navarro Wolf. Las FARC tienen un proyecto más amplio cuyo objetivo es cambiar la estructura de un Estado fascistoide, corrupto, proyanqui que ha sumido a la mayoría de la población en la pobreza.

9. Chávez ha abogado también por los prisioneros en poder de las FARC-EP, fundamentalmente por Ingrid Betancourt. El comandante Pastor Alape ha hecho una reflexión sobre esto: La salud de Ingrid y del resto de prisioneros en manos de las FARC-EP, también debería llevar al mundo a pensar en la salud de los millones de colombianos y colombianas que viven en la pobreza. Por otro lado, el presidente Chávez también debería plantear con el mismo énfasis que se liberen a los prisioneros en manos del Estado colombiano y que están siendo torturados en las cárceles.

10. El apresuramiento de Chávez en sus declaraciones lo ha llevado a plantear que las FARC-EP son el pretexto de los EEUU para crear conflicto en la región. Como conocedor de la historia, Chávez debe saber que Estados Unidos desde el siglo XIX ha venido creando conflictos entre los pueblos de América. Los EEUU históricamente han pretendido enemistar a nuestros países. Para ello se han valido de gobiernos títeres y de ingenuos que, temerosos frente a su poderío militar, quieren conciliar con esos gobiernos títeres. Las FARC-EP, al contrario de lo que señala Chávez, son garantía para que el imperialismo no haya lanzado ataques más contundentes contra la región.

11. El presidente Chávez está en su derecho de expresar sus posiciones respecto a diversos temas. Pero no puede pretender convertirse en el guía espiritual de la lucha de otros pueblos. Debe mantener respeto y consecuencia con las organizaciones revolucionarias que han demostrado ser firmes en la lucha contra el imperialismo y las oligarquías criollas en América Latina. Sólo los pueblos son los que deciden. Ellos son los verdaderos actores y sujetos del cambio. No los mecenas de ningún tipo. ¿Qué diría Chávez si las FARC-EP u otra organización revolucionaria le pidiera que le posibilite la salida al aire a RCTV? o ¿qué haría si le exigieran que se aísle de Cuba porque esa es la excusa del imperialismo para fastidiar a la región?

12. Chávez debe definir con quien mantiene estrechas relaciones: si con los gobiernos o con los pueblos y sus organizaciones revolucionarias.

En esta lucha el camino que queda está entre hacer una verdadera revolución socialista o una caricatura de revolución. Y por último, Chávez debe aprender que cuando las palabras están demás, lo mejor es guardar silencio.

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